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20.4.10

Falta infancia

¿Por qué siempre que nos enojamos con nuestrxs hermanxs, cuando vamos a quejarnos con nuestros padres, nuestrx hermanx deja de ser tal y pasa a ser TU HIJX?





Situación: Esquina, mamá con tres hijos (el lazo familiar era evidente, los 4 eran i-gua-li-tos) por cruzar una calle por Palermo.

El nene del medio viene caminando enojado (frunce naríz y cejas) y le dice a la mamá: "Tu hijo me empujó y además tiene un montón de tarea". O sea, "esa cosa que llevás agarrada de la otra mano, que no soy yo y no es mi hermano, que es tu hijo, me rompe las pelot-s" Y eso no es todo, me molesta a mi y además del reto que quiero que le dés, por castigo, tiene un montón de tarea. Y como no podía subrayarlo ni remarcarlo, lo dijo en voz alta y con el dedito de la mano que llevaba en el bolsillo del jogging, arriba.

Me encantan, estas situaciones, me encantan. Me reí mucho.

Me subí a un taxi, compartí mi mini-historia con el taxista, pero no la entendió, obvio.

Falta infancia, hay días en los que falta mucha infancia por acá.-

*(los nenes de la foto se parecen 1° a mi hermano Maxi cuando mamá lo peinaba a lo Palito Ortega y 2° a los tres nenes que crucé en esa esquina -el que falta sacó la foto-)

28.8.09

Grandes verdades de pequeños autores

-"Y pero al final, a vos mamá, no te gusta nada. Te enojás porque no junto los chiches, te enojás porque todavía no me salen las cuentas de matemática, te enojás porque ensucié el pantalón. ¿No te parece que te tenés que reir más?"

La mamá lo miró, le tocó el flequillo, sonrieron los dos y siguieron caminando hasta llegar a Avenida Córdoba.

La gente "grande" sonríe poco, y los nenes lo saben, aunque imaginemos que en su inocencia "no se dan cuenta de nada".

Eterna inocencia, qué lindura.-

23.6.09

Y pocas nueces

Y si vas a la derecha y cambiás hacia la izquierda, adelante.
Es mejor que estarse quieto, es mejor que ser un vigilante (...),
Y si trabajás al pedo y estás haciendo algo nuevo, adelante (...),
Quiero algo de razón, no quiero un loco.
Apagá el televisor.
Si lo que te gusta es gritar, desenchufa el cable del parlante.
El silencio tiene acción, el mas cuerdo es el más delirante.
[Raros peinados nuevos, Charly García]

En realidad, no es nada nuevo lo que quiero decir (en alguna que otra charla con gente amiga lo hice público), pero bueno, una serie de hechos que ocurrieron los últimos días, me hicieron pensar (rarísimo, sí, porque tengo el cerebro preocupado por algunas cuestiones académicas hace una semana y por algo que le debo a Alejo, y sí, no puedo hacer más de dos cosas juntas) y si a eso le sumo algunas cosas que escucho cantar a Charleston, en fin, acá estoy.


Tengo ganas de decir algo: Estoy podrida de la gente que utiliza la herramienta "Comentarios" en la web para hacer catarsis y que, encima, lo hacen bajo el nombre de "anónimo". Si se te cayeron todas las monedas cuando tenías que sacar el boleto del 15 y encima tenías a una cola de 23 personas esperándote y bufando, no es mi culpa. Si te caiste y se te cagaron de risa, no es mi culpa. Si se te quedó el ascensor o cuando estabas por bajar (porque vivís en el piso 12) lo pidieron de planta baja otra vez y vos quedaste adentro, no es mi culpa. Si tuviste que viajar 40 minutos parado, no es mi culpa. Si no sabés a quién votar, no es mi culpa. Si sos hincha de Boca o (peor) de Independiente, no es mi culpa (ésta vez me la juego por Huracán y papá Jorge tuvo que ver en esto). Si la persona que querés que te quiera, no te registra, no es mi culpa. Si te registra la que no querés, tampoco es mi culpa. Si está lloviendo, no es mi culpa. Si tu computadora está lenta, no es mi culpa. Si no podés hacer dos cuadras sin pisar mierda, no es mi culpa. Si hay paro de subte, no es mi culpa. Si no soportás el mundo, no es mi culpa. Y si no te gusta lo que otros escriben o hacen u opinan, siempre-siempre se puede ser más suave. O sino, directamente, say no more, no digas más nada y todos vamos a ser más felices. Me da verguenza ajena (piel de gallina, como un dolor en el pecho al estilo Panigazzi) cuando veo que cuando se opina en la web, se opina como se habla, no hay reglas, no hay códigos, no hay lógica, no se respeta nada. No es que la Real Academia Española me está pagando por esto, eh, porque soy una de las primeras personas que levanta la mano si preguntan si se puede escribir cómo se habla. Pero paremos un poquito, ¿no nos estaremos yendo un poco lejos? Si escribimos como hablamos, ¿será que hablamos como vivimos? Últimamente todo me hace pensar que sí. ¿Será que ya ni ganas de hablar bien tenemos? ¿O que todo nos da lo mismo? A veces pienso que hay gente que llega a cierta edad y debería volver a empezar. Aprender desde cero, ni siquiera educación, buenos modales, directamente el abecé y los números y empezar por ahí. No sólo gracias, buenas noches, permiso o por favor, también el brazo, la mano, la buena onda, el optimismo. Es que realmente me angustia un poco todo lo que veo en la tele, lo que escucho en la radio, lo que leo en los diarios, hay mucha más gente sin retorno que lo que yo imaginaba, y no sólo eso me preocupa, no lo quiero, no lo quiero hoy, no lo quiero mañana, no lo quiero más. Y estas cosas me hacen repreguntarme si voy por el camino correcto, y ya ni lo sé. Uno hace lo que puede, pero no puede lo que quiere hacer. Y es así, y todo así. Paren el mundo, ésta tarde realmente, me quiero bajar.

Hoy estaba entretenida leyendo a Caicedo mientras esperaba mi turno para hacerme unos análisis y escuché a un nene que le decía a la mamá:
-¡Mamá, mamá, el señor ese me da miedo!- y señaló a un hombre que estaba sentado a dos asientos de ellos.
-¿Y por qué?- le preguntó la mamá.
-¿Por qué qué?
-¿Por qué te da miedo?
-No sé mami, tiene los ojos muy duros, parece enojado. Y no se ríe-.
Y la mamá lo sentó en sus piernas y le "intentó" explicar que en realidad la cara del señor era así o que quizás le había pasado algo o le dolía la pancita (ahí yo bufé por lo de "pancita"). Entonces el nene, piensa un rato, lo mira y responde: "Y andá a preguntarle, ma". La madre le dijo que no, que ya le tocaba su turno y el nené se sonrió (imagino que porque estaba seguro de que había encontrado la solución a la cara de culo del hombre) se paró enfrente del señor con mucha decisión, lo miró a los ojos, buscó algo en sus bolsillos y le dijo: "Señor, no quiere que le de dos caramelos rojos? Son de frutilla, re-ricos eh" Y el señor lo miró, y casi que se sonrió.
Y yo me encanté de ternura.
El nene tenía eso que yo creo perdido: ingenuidad, dulzura, buenos modales, respeto, suavidad, solidaridad y tantas cosas más que juro que si lo hubieran visto, lo comprenderían. Es que en realidad, el nene todavía tenía la felicidad de no saber mucho de que va todo este circo que llamamos vida... Y el hombre, aparte de tener mucha cara de cul-, supongo que era de esos que hoy se habían levantado con el pie equivocado y lo que sigue, es una historia que bien sabemos todos...

Me ponen mal todas estas cuestiones. La infelicidad que tenemos todo el tiempo, el mal humor, las pocas ganas. Me molestan los monosílabos. Me molesta la gente que vive cruzada de brazos, y como esperando "algo".


"Maldita sea, Cali es una ciudad que espera pero no le abre las puertas a los desesperados" dijo Andrés Caicedo alguna vez y me acordé de eso y suspiré. Me pregunto si Buenos Aires no se parece mucho a Cali en eso de esperar...

La poca diversidad de palabras, de formas que tenemos para comunicarnos, la manía de perder el tiempo. No me puede indignar tanto el mal uso de las palabras, o lo que es peor, gastarlas en cosas sin sentido. El tiempo, la palabra, la coherencia, el respeto, la escucha, son tantas cosas que estamos perdiendo (o ya perdimos) y el asunto es ése, no hacer el esfuerzo de recuperarlas, de hacerlo mejor. "Es mejor que estarse quieto, es mejor que ser un vigilante", obvvvio, siempre que se diga o haga algo va a ser mejor que la nada, pero que no se confunda, se debe decir con argumentos valiosos, con criterios lógicos, con el uso racional del idioma. Decir con pasión, ¡con ganas! Vivir diciendo...

Y aprovecho la escena del nene con su mamá de esta mañana y el uso de la palabrita "pancita" que tanto me desespera. Me molestan los padres que a cada cosa que le dicen a su hijo de 2 años le agregan el "ito" o que lo sigan llamando Pedrito cuando Pedrito ya sabe para que la tiene (guiño a mis amigas, en especial a Evan): ¿Dónde está el muñequito chiquito? ¿Vamos a lo de Tomasito un ratito? ¿Tomamos la mema? (Qué es LA MEMA???!!!) o peor ¿A ver si Juancito se hizo caquita? ¡Uy tenés moquitos!, ¿Querés un alfajorcito? Basta! Es mamadera, es caca, es mierda, es alfajorrr, es mooooco. Cortemosla con las deformaciones al hablar, así empezamos y después terminamos mal. "No empiecen que después terminan llorando", nos decía mi papá cuando mi hermano y yo nos corríamos por algo.

Muchas cosas para decir, muchos temas de los que hablar y muy pocas caras con ganas de hacerlo. No quiero pensar que estamos perdiendo las ganas de vivir, no, no, no quiero. Quizás hoy tuve un día demasiado "recetado" y esto es el resultado de eso. Todo puede ser, o nada.

Pensamientos inútiles, seguramente...
Mucho ruido y pocas nueces quizás, mucha receta, y poca lucidez...

Ay! no sé, tengo a Gabi que dice que no quiere que la vida se le pase. Y yo veo que la vida se nos pasa y que todo es más complicado, y que no nos estamos dando cuenta de nada. De hablar, de pensar, de sentir, de escuchar, ni-hablar.

Debajo de esto hay alguien que no creció... (ya lo saben)

Yo quiero ser chica... Y jugar...